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Mindfulness para el crecimiento personal

Un camino para conectar contigo mismo

Vivir el momento es algo que pareciera que tuviéramos olvidado gracias a la rutina alocada con la que vivimos a diario. El crecimiento personal o el poder conectar con nosotros mismos se ha vuelto casi un imposible porque ahora el trabajo ya no queda solo en la oficina, los medios digitales han hecho que nuestra labor nos siga a casa.

Desconectarnos parece cada vez más complicado por el miedo a perdernos de lo que ocurre en el mundo exterior. El caos de información nos abruma con muchas más cosas de las que quisiéramos o necesitáramos saber.

Entonces, ¿cómo no sentirnos agobiados? ¿cómo no sentir que acaba el día sin que hubiéramos vivido? Pareciera al final del día que estuvimos viviendo la vida de alguien más, de manera casi automática, siguiendo solo los pasos marcados para cumplir con las obligaciones diarias.

Pero… ¿y mi vida? ¿qué pasa con lo que yo quiero sentir, descubrir o realizar? es más, ¿cómo logro volver a conectar conmigo misma, con lo que me hace sentir bien y me permite disfrutar de estar viva?

¿Qué es el mindfulness?

Con sus raíces en las tradiciones budistas, el mindfulness es una práctica de meditación que consiste en el hecho de que prestemos atención de forma consciente y sin realizar juicios a nuestro momento presente.

La atención plena, otra forma de llamarla, simplemente se trata de estar 100% atentas al aquí y al ahora sin distracciones como el celular o la TV, sino en una cita con nosotros mismos sin preocuparnos por el pasado o el futuro.

Aunque parezca al sencillo, la verdad es que resulta realmente un desafío. La realidad es que pasamos tanto tiempo del día preocupándonos por lo que sucedió o por lo que sucederá, que el momento presente se nos va.

Meditando

Un camino hacia el crecimiento personal

La idea del mindfulness es que nos tomemos unos minutos del día para respirar (si, así mismo, respirar) y ser conscientes de como el aire entre y llena nuestros pulmones para luego dejar nuestro cuerpo con una exhalación, dándonos la oportunidad de que descubramos que pasa en ese mismo momento en nuestro interior y en nuestro exterior.

Al hablar de atención plena no estamos diciendo que nuestra mente quedará vacía mágicamente o que los pensamientos negativos se irán volando, sino más bien de aprender a ser conscientes de nuestros pensamientos sin reaccionar a ellos de modo que no afecten nuestro estado de ánimo o nuestras decisiones.

Lo que buscamos es aprender a analizar esos pensamientos para ver las diferentes perspectivas y buscar la que resulta mejor para nosotros.

Mindfulness Fácil: técnicas simples para practicar la atención plena diaria

¿Por qué es importante para el crecimiento personal?

La atención plena no es simplemente una técnica para relajarnos sino un método para comprender la forma en que nuestros pensamientos y nuestras emociones influyen en las decisiones que tomamos y las acciones que realizamos.

Desde mi experiencia, ser capaz de comprender mi ansiedad o el estrés que me produce una u otra actividad, me da la posibilidad de ya no tomar elecciones espontaneas y atropelladas que no están alineadas a lo que realmente quiero.

Cuando estamos más atentos a lo que vivimos en el aquí y ahora, sin dejarnos llevar con pensamientos que no corresponden al presente, empezamos a conocernos mejor y a reconocer cómo nos sentimos o lo que estamos pensando en ese instante.

¿Impulsividad o autocontrol?

¿Te ha pasado que actúas sin pensar y luego te quedas toda la noche dándole vueltas, preguntándote por qué lo hiciste? Si no te ha pasado, ¡qué suerte! A mí me sucedía todo el tiempo, pero gracias al mindfulness he aprendido a darme un pequeño espacio antes de reaccionar.

Me tomo mi tiempo para analizarme a mí misma, a cómo me siento y qué es lo que realmente quiero de esa situación. No es sencillo, yo sigo aprendiendo; pero, así como va pasando el tiempo e insisto en esta práctica, poco a poco se me ha vuelto más sencillo el tomar decisiones de manera menos impulsiva (yo soy ariana, normalmente solo arremeto) y más alineadas con lo que quiero en mi vida.

Disminución del estrés: Practicar mindfulness regularmente puede ayudar a disminuir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que contribuye a una sensación general de calma y bienestar.
Mejora de la concentración: Al entrenar la mente para enfocarse en el momento presente, el mindfulness puede mejorar la capacidad de concentración y atención.
Aumento de la resiliencia emocional: Esta práctica ayuda a desarrollar una mayor capacidad para manejar las emociones difíciles y los desafíos de la vida con mayor ecuanimidad.
Optimización del sueño: Muchas personas encuentran que el mindfulness les ayuda a relajarse y a mejorar la calidad de su sueño.
Reducción de la ansiedad y la depresión: Estudios han demostrado que el mindfulness puede ser eficaz en la reducción de síntomas de ansiedad y depresión, proporcionando herramientas para gestionar mejor estos estados emocionales.
Fortalecimiento de la salud física: Además de los beneficios mentales, el mindfulness también puede tener efectos positivos en la salud física, como la reducción de la presión arterial y la mejora del sistema inmunológico.

De la crítica a la compasión

Si bien somos críticos y duros juzgando a los demás (no debiéramos, pero nos cuesta evitarlo), generalmente somos mucho más críticos y duros con nosotros mismos. Es bastante común que constantemente acabemos juzgándonos y atormentándonos por cada error que cometemos.

El poder aceptar nuestras equivocaciones como parte del proceso de crecimiento y aprendizaje, es también una consecuencia de la práctica del mindfulness. Y cuando nos reconocemos como seres no perfectos, entonces lidiar con la culpa y la vergüenza que disfrutan de atormentarnos ante cada tropezón, se vuelve mucho más simple y el crecimiento personal se vuelve más llevadero.

Lo mejor de la práctica de la atención plena es que, a más de meditar unos minutos a diario, empiezas a prestar atención de una forma diferente a lo que vives en el momento. Aprecias, por ejemplo, con más detalle tus comidas disfrutando de cada bocado centrándote en las texturas, los aromas y los saboreas, sin distraerte en cosas como el celular o la televisión.

Parece una tontería, pero el simple hecho de tomarte el tiempo para comer con consciencia hace que esta actividad se conecte con tus emociones, tus necesidades y tus deseos, lo que resulta significativo para lograr un bienestar físico y emocional que termina traduciéndose en no comer solo por impulso sino porque es algo que realmente necesita tu cuerpo, lo que ayuda a mejorar la digestión y a evitar atracones.

Resumiendo, la atención plena es realmente una forma de vivir que nos empuja a un estilo de vida mucho más conectado con nosotros mismos, más en sintonía con nuestras emociones y en equilibrio con el mundo que nos rodea.

Si como yo, andas en búsqueda de paz, de esa calma interior que te permita ver las cosas con más claridad; entonces te invito a que pruebes el mindfulness.

No hay requerimientos previos, ni conocimientos necesarios para iniciar; solo precisas de tener ganar de crecer tanto emocional como mentalmente.

Anímate a dar ese paso hacia una vida más plena, te aseguro que no te arrepentirás.