Cómo cultivar la resiliencia en tiempos de cambio
Esa capacidad que tenemos los seres humanos de adaptarnos y recuperarnos tras enfrentar situaciones difíciles, duras o complicadas es lo que conocemos como resiliencia. Es esta habilidad la que nos permite ponernos de pie nuevamente luego de una caída, la que nos permite aprender de las experiencias y la que nos empuja a salir adelante con mucha más fuerza al retomar el camino.
Cuando enfrentamos cambios de cualquier índole (personal, profesional o incluso algo global como una pandemia), es la resiliencia la que nos sirve de bastón o sostén para superar la crisis; ayudándonos no solo a superar los desafíos sino también a mantener nuestra salud mental y emocional.
Es la resiliencia la que nos ayuda a manejar el estrés, reducir la ansiedad y mantener una perspectiva positiva, incluso cuando las cosas no salen según lo planeado. Desarrollar esta cualidad es esencial para hacer frente a los problemas y contratiempos que vamos encontrando en nuestras vidas y encontrar así la claridad y la paz en medio del caos.
Sugerencias para cultivar la Resiliencia
La resiliencia no es una cualidad con la cual venimos al mundo, sino más bien una habilidad que podemos o no desarrollar y fortalecer con práctica y paciencia. Existen 10 pasos básicos que nos ayudan a desarrollarla; y, estos van desde aceptar el cambio hasta celebrar los pequeños logros.
Aceptar el cambio
El primer paso para que desarrollemos la resiliencia es aceptar que el cambio es inevitable. En lugar de resistirnos a él, lo mejor es que reconozcamos que este es parte de la vida y que, aunque puede resultar muy doloroso, también trae enseñanzas y crecimiento.
Priorizar nuestro bienestar
Es desde dentro de nosotros que alimentamos a la resiliencia. Cuidar de nosotros mismos, de nuestro bienestar físico y mental es lo que nutre esta cualidad. Necesitamos dormir lo suficiente, comer saludablemente y mantener una rutina de ejercicios. Otro punto fundamental es la autocompasión; abrumarnos también está permitido.
Cambiar la forma de ver el mundo
Debemos dejar de ver las piedras en el camino como barreras insalvables, sino más bien como oportunidades para que aprendamos y nos hagamos más fuertes. Pasemos de preguntarnos ¿Porque me pasa esto? a ¿Para qué me pasa esto? o a ¿Que estoy aprendiendo con esto?

Buscar apoyo
No está mal buscar un hombro en el cual descansar. Compartir nuestras emociones, sentimientos o experiencias con amigos, familiares o grupos de apoyo, pueden ayudarnos a alivianar nuestra carga emocional y permitirnos también descubrir otras perspectivas.
Desarrollar nuevas habilidades
Aprender técnicas para el manejo del estrés pueden ayudarnos a enfrentar con mucha más calma y tranquilidad cada uno de los desafíos que se nos presentan; la respiración profunda, la meditación o el yoga son ideales para esto.
Encontrar un propósito
Debemos tomar un tiempo para reflexionar sobre nuestras metas y valores. ¿Qué es lo que realmente me importa? Cuando encontramos un propósito, encontramos también la fuerza para avanzar.

Aprender a ser flexibles
Generalmente nuestra rigidez mental nos vuelve vulnerables al estrés. Debemos aprender a adaptarnos, ser flexibles en pensamiento y acciones para así encontrar nuevos caminos a posibles soluciones.
Celebrar cada logro
No importa si son pequeños o grandes, cada logro debe ser reconocido y celebrado. Cada paso dado es importante y nos acerca a la resiliencia.
Jamás perder la esperanza
Por más difícil que se ponga la situación, debemos mantener intacta la esperanza de poder superarla. Debemos aprender a confiar en nuestra capacidad y fortaleza para enfrentar lo que venga.
Aprender de la experiencia
Ante cada nueva experiencia superada debemos tomarnos el tiempo para reflexionar sobre que lecciones nos ha dejado. Si no aprendemos de lo que vivimos la historia se repetirá; pero, si hacemos bien la tarea, estaremos más preparados para lo que venga.
Implementando estos pasos en nuestra vida diaria, aumentan nuestras chances de afrontar los desafíos con mayor fuerza y con una mentalidad mucho más flexible y positiva.
Cultivar la resiliencia es descubrir el poder de adaptarte, crecer y florecer, sin importar las circunstancias.


