Juegos de mesa, una divertida estrategia para la salud mental
Viviendo cada vez más sumidos en el caos diario y adsorbidos por nuestros celulares, encontrar momentos para desconectar y conectarnos verdaderamente con nuestros seres queridos se vuelve una necesidad imperiosa. Jugar, especialmente a juegos de mesa en familia o con amigos, se convierte en una terapia grupal que no solo proporciona diversión, sino también beneficios significativos para la salud mental y la felicidad, fortaleciendo los vínculos afectivos y fomentando la comunicación y la autoestima.
La Tecnología en Casa
Debo admitir que en casa, como posiblemente en todas, la tecnología ha ido ganando terreno, siendo parte de prácticamente el 100% de nuestras actividades y acaparando nuestra atención.
Para cada actividad hay una respuesta nueva; por ejemplo, la TV casi pasó a un plano olvidado: todo es YouTube, Twitch y demás (desde cel, la table o la computadora). Los libros que te inundaban de un aroma especial al pasar de hoja a hoja se han quedado relegados para dar paso a los libros digitales (cosa que no me molesta tanto pues son menos árboles muertos, pero… extraño el aroma a libro nuevo). Escribir las tareas en cuadernos se transformó en presentar los trabajos en la plataforma utilizada en el colegio (bien por los árboles de nuevo). Las horas de juego compartidas con familia y amigos se convirtieron en horas frente a una pantalla, contra mobs y con nuevos amigos virtuales.
No le quito mérito a la amistad lograda a través de la red; yo misma disfruto de muy buenos amigos que llegaron a mi corazón de este modo. Sin embargo, anhelo poder estar con ellos frente a frente, conversando, compartiendo alguna cena o quizás un juego de mesa.
Los Juegos de Mesa
En casa compartimos juegos de mesa; es un hábito que mis hijos disfrutan, que yo disfruto y que lo hacemos juntos. Ese tiempo es para reírnos, pelearnos, hablar alto, y todo eso en medio de la emoción de ver quién gana (algunos con un poco de trampa). Cuando la mesa se agranda para que entren mis sobrinos, la diversión crece exponencialmente. Y cuando juegan mis hermanos, ya no sé ni cómo explicar el sentimiento.
¿Pero qué es lo que quiero decir con toda esta historia? Pues simplemente introducir la importancia que tienen estos momentos compartidos para nuestra salud mental.
Cuando nos sentamos a jugar, los celulares quedan en un rincón olvidados, y estos momentos sin tecnología y en compañía tienen efectos benéficos en nuestra salud.

Los beneficios de compartir jugando
Resumiendo
Se que me extendí demasiado y que quizás me fui por las ramas, pero al final llegamos al punto: «Jugar no es pérdida de tiempo. Jugar con amigos y/o con la familia es terapia grupal; es una actividad llena de beneficios que van mucho más allá de las horas de risas compartidas y que tiene efecto duradero en el tiempo.


